Cambio climático y crisis mundial del agua

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Cualquiera que esté interesado en la cooperación y el desarrollo está atento a la publicación anual del Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD.

Más allá de la escasez: poder pobreza y la crisis mundial del agua fue el título de la edición de 2006. Me sonaba que en alguno de sus capítulos hacía referencia al vínculo entre agua y cambio climático, así que le he echado un vistazo, y, efectivamente, he podido encontrar un pequeño apartado sobre el tema. Es curioso que ya entonces, hace ocho años, el PNUD hacía un llamamiento sobre una serie de problemas sobre los que da la sensación que no hemos avanzado nada. Atentos a uno de los primeros párrafos del apartado “Calentamiento global: la emergencia previsible”:

Pocas alertas han sido tan peligrosamente igno­radas. El cambio climático en la actualidad plantea lo que puede ser una amenaza sin precedentes para el desarrollo humano. Una gran parte de esa ame­naza se transmitirá a través de cambios en los ciclos hidrológicos y regímenes de lluvias, y en el impacto del aumento de la temperatura de la superficie sobre la evaporación del agua. El efecto general será el incremento del riesgo y la vulnerabilidad, con la consiguiente amenaza sobre el medio de sustento, la salud y la seguridad de millones de personas.

El informe indica que hay dos cuestiones que aparecen en la mayoría de predicciones sobre el cambio climático:

  • Las áreas secas se tornarán más secas y las húmedas más húmedas.
  • Se incrementará la imprevisibilidad de los cursos de agua.

Ambas traerán aparejadas las siguientes consecuencias generales:

  • La agricultura y el desarrollo rural serán las áreas más castigadas por el riesgo climático. (…) Para algunas regiones, la disminución en la disponibilidad del agua combinada con un cambio en las precipitacio­nes podría reducir los desempeños hasta en una tercera parte en el año 2050 con la amenaza que ello implica para millones de medios de sustento rurales.
  • La extrema pobreza y malnutrición aumentarán a medida que se acentúa la inseguridad de agua. (…) el cambio climático podría au­mentar la malnutrición mundial entre un 15% y un 26%, lo que elevaría el número absoluto de personas desnutridas en 120 millones en el año 2080. (…) Las pér­didas de producción en la agricultura produci­rán efectos multiplicadores que se diseminarán a través de economías enteras, y transmitirán la pobreza de las áreas rurales a las áreas urbanas.
  • Los patrones climáticos más extremos aumen­tarán los riesgos y la vulnerabilidad. El cambio climático incrementará los monzones asiáticos y el efecto de “El Niño”, con implicancias sig­nificativas para la producción agropecuaria. La susceptibilidad a las sequías y a las inundaciones aumentará con el tiempo.
  • La contracción de los glaciares y el aumento del nivel del mar plantearán nuevos riesgos para la seguridad humana. El retroceso de los glaciares implicará una amenaza relativa a las inundacio­nes a corto plazo y las disminuciones de la dispo­nibilidad de agua a largo plazo en Asia, América Latina y partes de África Oriental. El aumento del nivel del mar reducirá la disponibilidad de agua dulce, y ello afectará a millones de personas que se encuentran en países a baja altura y en los deltas de los ríos.

Un poco más adelante, el informe continúa con un párrafo que me parece demoledor:

Para una gran parte de las personas del mundo que se encuentran en países en desarrollo, las pro­yecciones relativas al cambio climático indican medios de sustento menos seguros, mayor vulne­rabilidad al hambre y la pobreza, acentuación de las desigualdades sociales y mayor degradación medioambiental. El cambio climático, a diferencia del tsunami en el Océano Índico o el terremoto en Cachemira, presenta una amenaza ya no de una ca­tástrofe aislada, sino de un desastre que se revela lentamente. Aunque se puede moderar el alcance futuro del cambio climático, se ha sobrepasado el punto sin retorno. El peligroso cambio climático ya es inevitable. La forma en que responda la comuni­dad internacional determinará las perspectivas de desarrollo humano para las generaciones presentes y futuras.

Más allá de los efectos generales, poniendo el foco en los países del Sur, las previsiones muestran que habrá tres grandes impactos asociados a diferentes áreas geográficas:

  • Una disminución del 30% o más en la escorrentía del agua de lluvia para grandes franjas del mundo en desarrollo que incluyen zonas de África Meridional, África del Norte y el Medio Oriente y Latinoamérica.
  • Partes de África Subsahariana tendrán menos disponibilidad de agua como resultado del aumento en la evaporación fruto del incremento de temperaturas.
  • En Asia Meridional los “monzones serán más intensos a medida que las temperaturas más altas aumentan el volumen de agua que sale de los océanos a través del ciclo hidrológico”.

Esperemos que dentro de otros ocho años no volvamos a decir que parece que seguimos sin hacer nada para frenar el cambio climático.

Jorge Castañeda Pastor, Responsable de Campañas y Comunicación Externa de ONGAWA

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