El meollo agua – energía en la World Water Week 2014

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Una vez hecha la digestión de la pasada World Water Week (WWW), el congreso más importante del agua para los que trabajamos en el sector de la cooperación, que este año ha estado dedicado al nexo Agua – Energía y ha reunido a más de 3.000 personas, aquí van algunas reflexiones sobre las sesiones.

Como siempre la World Water Week permite ver en directo a algunos de los grandes del sector, como Tony Allan (no confundir con Tony Allen, también uno de los grandes pero  en este caso de la música africana) o el nuevo “premio Nobel” del agua, John Briscoe, Stockholm Water Prize Laureate 2014.  Aunque para mí el más grande de los presentes fue Robert Chambers, que con sus 82 años está lejos de jubilarse y no se pierde una World Water Week. Chambers siempre está entre los asistentes en cualquier sesión que tenga que ver con equidad, sostenibilidad o saneamiento (los temas que menos atención suelen recibir de las grandes agencias, quizás porque son los más difíciles, aunque precisamente por eso cuesta más entender que no se le dedique mucha más atención). En una de sus intervenciones le preguntaba a una de las ponentes, con una sonrisa entre socarrona y gamberra, por qué no se llevaban a los asistentes de la High Level Meeting de Sanitation and Water for All a algún Slam, para que conocieran de primera mano y sobre todo experimentaran (eso que se lleva ahora tanto de la experiencia y que te intentan vender todas las marcas) lo que supone vivir sin acceso a agua o saneamiento. Vivir la experiencia “open defecation”, o la experiencia “sin acceso”. En fin, la experiencia de vivir “sin derechos”. La ponente, que ya se veía organizando un viaje al que no iba a ir nadie, salió como pudo diciendo que el problema es que en Washington no hay slams… Claro que como la próxima HLM se celebre en Nairobi no va a tener excusa…

Tony Allan, en su ponencia, puso el énfasis en el agua virtual (la que se comercia en forma de cereales o biocombustibles) y expuso lo que para él es más importante y no se ha considerado en las discusiones sobre los ODS: cómo aprovechar mejor el agua de lluvia para la agricultura, especialmente en las zonas semiáridas del planeta, en una llamada a racionalizar ese 90% de agua que está en manos de los pequeños agricultores, porque como se pongan todos a regar con bombeo la van a liar parda.

No dijo nada sobre la tierra que ha sido adquirida por inversores extranjeros en Africa, (que sólo en 2009 alcanzó una superficie equivalente al territorio de Francia) para asegurar la producción de alimentos y biocombustibles para los países desarrollados. Uno de los mayores inversores es China, que busca así garantizar sus necesidades futuras, aunque en unos años la población del país dejará de crecer (en número, no en estatura) y serán superados por los indios que, por cierto, son de largo los que más practican la defecación al aire libre (597 millones nada menos) tal como presentaron los responsables del JMP en la WWW.

Así que como les de a unos por ponerse a regar toda la tierra que han comprado para producir arroz y a los otros por poner inodoros y usar agua como sello hidráulico, como hacemos en Europa (que literalmente nos cagamos en el agua) entonces sí que vamos a tener un problema.

Y todo esto sin contar con la energía, que si el problema de acceso al agua es gordo (y los señores expertos de UNICEF y WHO ni siquiera se atrevían a poner una cifra para el indicador de acceso a agua potable, así que no os puedo decir si se partirá de 1.500 millones o 3.000) el de la energía lo es más todavía, porque en países como Tanzania (y en general en África Subsahariana) donde el porcentaje de acceso a la electricidad es menor del 10% , los de la iniciativa de Sustainable Energy for All lo van a tener difícil para asegurar que todo el mundo tenga acceso antes de 2030, que está a la vuelta de la esquina. Y encima acceso sostenible, es decir de fuentes renovables al menos en un 30%, casi nada. Y uno se puede preguntar (algunos lo hacían en la WWW) que por qué los países más pobres van a tener que hacer el esfuerzo de generar energía limpia cuando eso es más caro que tirar de combustibles fósiles como el carbón. Y como les dé por mirar a lo que está haciendo algún gobierno del Norte con las renovables, como el nuestro por ejemplo, igual les queda menos claro aún el mensaje.

Veremos si países como Tanzania o Mozambique, donde en los últimos años se han encontrado importantes reservas de gas que en unos años estarán en explotación, aprovechan bien estos recursos para generar ingresos (de impuestos y royalties) y con ellos poner renovables por todo el país, o se dedican a quemar el gas para producir energía eléctrica contaminante sólo para las zonas urbanas (y de los impuestos ni hablamos).

Así que el reto no es pequeño y requerirá soluciones a su altura. Soluciones que, como decía John Briscoe en la inauguración, tienen que ser necesariamente locales y temporales (revisables en el tiempo), porque lo que hoy es válido igual mañana no lo es, y viceversa.

Algunas de estas soluciones asomaron tímidamente en las sesiones en las que se habló del nexo agua – energía. Digo tímidamente porque me pareció que la mayor parte del tiempo se habló más de los problemas (gestión de cuencas transnacionales, compensaciones, grandes presas, fractura hidráulica), o de los retos (esa manera más constructiva de llamar a los problemas) que de soluciones.

Soluciones como la búsqueda de sinergias: aprovechamientos energéticos en infraestructuras hidráulicas existentes (aliviaderos de regadíos, abastecimientos o plantas depuradoras) o valorización energética de residuos (biogás, lodos de depuradora y en general cualquier efluente con un contenido importante de materia orgánica). Esto ya lo están haciendo aquí empresas como el Canal de Isabel II, que cuenta con una red propia de energía eléctrica para canalizar esa energía aprovechada y prácticamente se abastece de manera autónoma sin tener que consumir electricidad de la red nacional. A otra escala y con soluciones locales también se podría hacer lo mismo en muchos países en desarrollo.

También hubo aproximaciones interesantes al nexo agua – energía, por ejemplo desde los Derechos Humanos, o desde la perspectiva de los pequeños agricultores. De esta última recojo aquí un gráfico sacado de una de las presentaciones que me parece que expone muy bien las implicaciones del nexo para los pequeños agricultores en los países en desarrollo:

Fuente: Alan Nicol, 2014

Fuente: Alan Nicol, 2014

En la gráfica se representan las posibles tendencias del uso de la energía, el agua, la seguridad alimentaria y los ingresos. En el momento crítico del nexo (el meollo del asunto), en el que se estaría ahora en África del Este, el incremento del acceso a la energía y el agua (para riego) permitirían aumentar los ingresos y disminuir la inseguridad alimentaria. Esto sería siguiendo el ejemplo de los países del sureste asiático que popularizaron el uso de las motobombas para riego y vieron un boom económico (un poco más sostenible que el nuestro del ladrillo). Pero también podría pasar que ese incremento de uso de los recursos de agua y energía no se tradujera en mayores ingresos, debido, sobre todo, a problemas de gobernabilidad (no tanto de agronomía) y entonces estaríamos bastante mal. Entonces los países pobres seguirían más o menos igual de pobres pero usando más agua y más energía, así que a la pobreza habría que añadir otros problemas.

Cabría preguntarse dónde irían esos recursos (agua y energía) que no se han traducido en mayores ingresos para los productores. Parece claro que estarían en algún lugar de la cadena de valor y alguno de los actores se beneficiaría de ellos. O bien el consumidor final (biodiésel o café más barato, por ejemplo) o bien alguno de los intermediarios. Pero en cualquier caso no haría más que aumentar la brecha Norte – Sur. Así que ahí estaría el meollo agua – energía en relación con la alimentación.

Se habló de muchas más cosas en la semana del agua pero, afortunadamente para vosotros, no pude estar más que los primeros días, así que no os cuento más.

Os dejo aquí, no obstante, los links a un par de infografías del Banco Mundial sobre el nexo agua-energía, que explican como nadie (y sobre todo mucho mejor que yo) las implicaciones que tiene:

http://www.worldbank.org/en/news/feature/2014/01/16/infographic-thirsty-energy-energy-and-water-interdependence

http://www.worldbank.org/en/news/feature/2014/08/29/infographic-why-does-the-energy-sector-need-water

David Muñoz, Equipo de Agua, Saneamiento y Energía en Tanzania de ONGAWA

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