Un post al final del año del agua y la energía

agua

Terminamos el año 2014 y es hora de mirar atrás para reflexionar y tomar nuevas decisiones en aras a conseguir el objetivo buscado: “Derecho Humano al Agua y al Saneamiento para TODOS”.

¿Cómo ha cambiado la situación mundial en relación con el Derecho Humano al Acceso al Agua y al Saneamiento?; ¿Qué hemos de tener presente hoy para conseguir que este Derecho sea una realidad en TODO el mundo antes de fin de siglo?

Según el Informe GLASS 2014 de la OMS existen en el mundo 748 millones de personas que no tienen acceso al agua potable, es decir más de 100 veces la población que vive en una ciudad como Madrid no dispone de agua en buen estado para su consumo a menos de 1.000 m. de su casa o tiene que emplear más de 30 minutos en conseguirla. Resulta difícil concebir esta realidad desde el cómodo lugar desde el que escribo.

Sin embargo, aun siendo conscientes de lo que falta por conseguir, no hemos de olvidar que también tenemos noticias muy positivas que contar: los objetivos del milenio en lo relativo al acceso al agua potable se han conseguido ya desde el 2010; además, en el último año se redujeron en 20 millones las personas sin acceso al agua en el mundo.

Los organismos involucrados en la toma de decisiones deberán tener en cuenta que las condiciones en las que nos movemos no son las mismas que eran, ya que han ido cambiando en los últimos años; asistimos a una compra masiva de tierras en África por países extranjeros lo que, sin duda, aumentará la demanda de agua para la agricultura en lugares donde la accesibilidad al agua potable no está garantizada; la deuda de los países más pobres sigue aumentando y, por tanto, su capacidad de inversión en un futuro se halla enormemente comprometida; asistimos a una caída brusca en la inversión por parte de todos los agentes intervinientes empujada por la situación económica actual: en los últimos años se ha producido una clara disminución de los fondos empleados por países ricos en ayuda al desarrollo, ejemplo extremo de ello es la ayuda oficial española que ha caído en términos relativos a su RNB en un 63% desde su máximo en 2009, según informe de la Coordinadora de ONGD, y a este, podríamos añadir muchos otros ejemplos.

Todos estos cambios, evidencian que la situación hoy no es la misma que ayer, y por tanto, hemos de ser conscientes de la necesidad de adaptar las medidas necesarias a las nuevas realidades existentes, para evitar; como señala el Informe “The United Nation World Water. Development report 2014. Water and Energy”, que las previsiones futuras puedan afectar gravemente al no cumplimiento de los ODM.

La demanda de agua dulce y energía continuará aumentando significativamente en las próximas décadas, como consecuencia del crecimiento de la población y los cambios en los estilos de vida que harán aumentar aún más la presión sobre los recursos naturales y los ecosistemas. La demanda global del agua se incrementará un 55% en el 2050 como consecuencia del crecimiento de la industria (400%) y de la generación de energía (140%). Por otro lado, el 40% de la población mundial vivirá en regiones con importantes tensiones en el reparto del agua, y los recursos hídricos están disminuyendo como consecuencia de la sobre-explotación de los acuíferos. Además, el crecimiento de las demandas energéticas de electricidad serán aproximadamente del 70% hacia el 2035, siendo el 90% de los sistemas de producción de energía intensivos en uso del agua.

Este nuevo escenario mundial en el que nos movemos, indudablemente distinto de aquél en el que nos encontrábamos cuando se establecieron los ODM para esta década pasada, debe ser estudiado minuciosamente por todos los organismos intervinientes, pues requiere de la adopción de las medidas necesarias para adecuar los medios existentes a la realidad actual. Y esta visión es la que debe presidir la elaboración de las agendas post 2015; sólo así, se podrá conseguir el objetivo de garantizar el acceso al agua y saneamiento a TODOS a final de siglo.

En definitiva, las decisiones que se tomen para resolver el problema de acceso al agua y saneamiento tienen necesariamente que tener en cuenta la nueva dimensión económica, social y medioambiental a la que nos enfrentamos hoy a nivel mundial. Sólo las decisiones encaminadas a la consecución de un desarrollo sostenible en relación con el problema de acceso al agua a nivel mundial, permitirán cumplir los objetivos marcados en este campo.

Daniel Manceñido, Área Sectorial de Agua de ONGAWA

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