El agua, fuente de vida

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Cierra los ojos, piensa en todas las actividades y productos de tu día, enumera aquellas que no lleven asociado el uso del agua… Está presente en todo nuestro ser, estar, tener y hacer. Desde que nos levantamos, los alimentos y productos que consumimos, en nuestro hogar y  tareas diarias, durante las actividades lúdicas. La agricultura y ganadería representan un consumo aproximadamente del 70% mientras que la industria es un 20, según el sector económico dominante.

Como sería si todas estas  actividades las tuvieras que realizar con la cantidad limitada que una persona de tu familia se encarga de recoger: es una tarea que recae normalmente en las mujeres y niñas, que dedican su tiempo y esfuerzo en recorrer una distancia media de 6 kilómetros diarios en muchos países de África y Asia. Una inversión en supervivencia que a la vez hipoteca su futuro: la educación es abandonada. El 45% de los 748 millones de personas que todavía carecen de acceso a una fuente de agua mejorada vive en África.

Recapacita acerca de tus sensaciones si además este agua que utilizas estuviese sucia y contaminada, siendo extensivo a tu entorno. Si mi primera acción nada más levantarme es  buscar un árbol que me tape para poder hacer mis necesidades o visitar una letrina sucia… Un total de 2.500 millones de personas carecen de acceso a instalaciones de saneamiento mejorado. De ellas 1.000 millones practican la defecación al aire libre; 9 de cada 10 viven en zonas rurales. Dado que es el agua el recurso utilizado para alejar los residuos, estos residuos viajan a lo largo del cauce, contaminando los ecosistemas en su camino. Las vías de transmisión de enfermedades por virus, bacterias y parásitos son múltiples y no están concentradas en el foco: los vectores son los encargados de transmitir y difundir la enfermedad alejándola de los focos de infección, por lo que todos nosotros estamos expuestos en mayor o menor medida.  Porque la primera causa mundial de muerte son las infecciones respiratorias siendo la segunda la diarrea, con 3.900 muertes de menores de 5 años al día, ambas íntimamente relacionadas con la presencia de aguas contaminadas. Los parásitos afectan a 2.000 millones de personas en el mundo, lo que incide directamente en su desarrollo vital.

Las desigualdades en el acceso mundial como a nivel de país son evidentes. Las inversiones en infraestructuras se dirigen a zonas urbanas, donde ya se concentra el 53% de la población mundial. Esto motiva el abandono del mundo rural en busca de una vida mejor en las ya problemáticas ciudades, familias que terminarán viviendo en barrios marginales.

Has experimentado el nexo agua – desarrollo humano. Es evidente que el acceso a agua potable segura, saneamiento e higiene hace que seamos personas sanas, mejorando nuestra vida conforme mejora su cobertura. Esta necesidad ha sido trasladada y reconocida como Derecho Humano.

El agua es también vínculo crucial entre el sistema climático, la sociedad humana y el medio ambiente. El uso y desarrollo sostenible de los recursos hídricos aumenta y multiplica los  beneficiarios del recurso, traduciéndose en prosperidad para la comunidad. La mejora de la calidad del agua a través de  la depuración de aguas residuales  y el control de los residuos minimiza el impacto en nuestro entorno lo que se traduce en ecosistemas protegidos. El cuidado de los ecosistemas, entendido como un lugar, y todos los seres vivos que lo conforman, se traduce en mayor estabilidad y menor riesgo ante los desastres naturales. Las comunidades se transforman en resilentes, característica muy importante para el entorno de cambio climático en que vivimos.

El agua es riqueza, por lo que la gobernabilidad del agua con instituciones y sistemas administrativos efectivos que fortalecen la administración local se traduce en sociedades equitativas promoviendo tanto la justicia social como el  medio ambiente.

El aumento de población, el aumento del consumo de agua, la problemática de la depuración y los residuos, la destrucción de los ecosistemas… Para 2025, dos tercios de la población podría vivir en países con escasez de agua según un informe de Naciones Unidas.

Es por todo ello que el decenio 2005 – 2015 ha sido para la ONU el Decenio Internacional para la acción “El agua fuente de vida”. En estos años se han experimentado una evolución favorable en los indicadores tomados como referencia, los desafíos continúan ya que todavía estamos ante una realidad difícil de tolerar. Los datos presentados lo confirman. Vivimos en un entorno de crisis ecológica global, donde el agua es vital, lo que nos exige un continuo compromiso como mayor coherencia en las acciones. Ideas e iniciativas de todos los actores, plataformas para compartir información y trabajar en conjunto… todas las propuestas y aportaciones son bienvenidas.

Empresas, mundo académico, gobiernos y sociedad civil en lucha conjunta por los Derechos Humanos, la igualdad y la sostenibilidad con los mismos mensajes y más acción son las propuestas base para la próxima agenda, puesto que el agua es ahora y más que nunca, fuente de vida.

Araceli Lozano Pulido, Área Sectorial de Agua de ONGAWA

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