2014 – 2024: una década para impulsar la energía sostenible para todos

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Ante el panorama energético actual, que afecta tanto a personas como al entorno, las Naciones Unidas han declarado el período 2014 – 2024 como la Década de la Energía Sostenible para Todos.

Se entiende como “energía sostenible” aquélla que se produce y se usa de forma que apoye a largo plazo el desarrollo humano en el ámbito social, económico y ecológico. Es decir, es una energía no contaminante, accesible físicamente y asequible económicamente para la población, eficiente y con un suministro fiable.

Mientras que leemos estas líneas, 1.300 millones de personas viven sin electricidad, 2.700 en países en desarrollo dependen de la biomasa y en los países desarrollados millones de personas no pueden pagar los servicios energéticos a pesar de estar disponibles.

Si a esto añadimos que el acceso a la energía en los países desarrollados supone una inevitable precipitación al cambio climático, con las consecuencias que ello conlleva, resultan claramente justificados los objetivos de la iniciativa Energía Sostenible para Todos lanzada por las Naciones Unidas en 2011 y que cuenta con 3 objetivos para el año 2030:

  • Asegurar el acceso universal a servicios modernos de energía. Porque la falta de acceso a la energía y a servicios energéticos es un factor importante que repercute directamente en las actividades encaminadas a la erradicación de la pobreza.
  • Duplicar la energía renovable en el mix energético mundial. La actual proporción de fuentes de energía nuevas y renovables en la matriz energética mundial es aún muy baja (22% en 2013). Actualmente, 140 países tienen objetivos para modificar su matriz energética hacia un mayor peso de las renovables para incrementar la tasa del 43% que ha supuesto la capacidad de generación renovable instalada en 2013 frente a la capacidad total.
  • Duplicar la eficiencia energética, lo que se traduce en reducir la intensidad energética mundial en un 40%. Junto con el aumento del uso de energías renovables, el uso de tecnologías de alto rendimiento y menos contaminantes es clave para alcanzar el desarrollo sostenible.

Estos objetivos no aplican en la misma proporción a todos los países. Los países en desarrollo deberán centrarse prioritariamente en incrementar el acceso a la energía mientras que los desarrollados en mejorar la proporción de energías renovables y la tecnología para obtener mayor eficiencia, así como en apoyar tecnológica y económicamente las políticas y acciones necesarias para que los países en desarrollo alcancen sus objetivos.

Hablando de números, el Banco Mundial estima que la consecución de los tres objetivos definidos tendría un coste de entre 600 y 800 billones de dólares por año de los cuales, sólo 50 billones serían para asegurar el acceso a la energía y el resto para los objetivos de modificación del mix energético y mejora de la eficiencia.

Llegados a este punto, es preciso adoptar nuevas políticas, pues las actualmente en marcha no son suficientes para alcanzar los objetivos en 2030. Las estrategias han de estar centradas en las personas (acceso a la energía) y en la sostenibilidad ambiental, y será necesario también dar mayor apoyo a la investigación y desarrollo, así como a iniciativas normativas apropiadas y colaboraciones entre entidades públicas, ONG y privadas.

Actualmente ya se están replanteando las estructuras de financiación necesarias que permitan movilizar recursos estables y previsibles y transferir tecnología en condiciones aceptables para los distintos países.

Se trata de un reto de magnitudes extraordinarias que requerirá la movilización de enormes recursos en los próximos 10 años por parte de Estados y empresas. El objetivo final es involucrar a los gobiernos, al sector privado y a la sociedad civil para promover el acceso mejorado y sostenible a la energía para satisfacer necesidades básicas personales y domésticas, para garantizar el acceso a los servicios básicos, a actividades productivas para autoconsumo y actividades económicas para la generación de ingresos de forma accesible –física y económicamente– y ambientalmente sostenible.

La década 2014-2024 de la Energía Sostenible para Todos, promovida por las Naciones Unidas, es una buena oportunidad para dar un impulso a las políticas y medidas que es necesario realizar para conseguir los objetivos planteados para 2030. Esta declaración de intenciones de la ONU ha impulsado el debate energético y supone una clara referencia en el proceso de reflexión post – 2015 para la construcción de una nueva agenda de desarrollo. La energía empieza a ser un factor importante en los más altos foros de discusión sobre desarrollo poniendo de relieve la importancia de la energía no sólo como un objetivo de desarrollo, sino también como un elemento facilitador de, en otros, el acceso al agua, la seguridad alimentaria, la salud, la educación, la productividad y la sostenibilidad medioambiental.

El éxito de la década 2014 – 2024 dependerá de que gobiernos, organismos internacionales, empresariales y sociales trabajen coordinadamente y complementariamente para convertir las carencias y amenazas (carencia de acceso a energía, emisiones de CO2,…) en oportunidades (energías limpias y acceso a fuentes modernas de energía).

Comienza una década clave para la energía, para las personas, para el medio ambiente.

Patricia García y Miquel Escoto, Área Sectorial de Energía de ONGAWA

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