El nexo agua-energía-cambio climático en la agenda post-2015

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A lo largo de diversos artículos de este blog se ha puesto de manifiesto el importante papel que juegan el agua, la energía y el cambio climático en el desarrollo de las personas y los pueblos. Tres elementos clave para lograr un desarrollo sostenible e inclusivo, cuya interrelación entre los mismos hace necesario un enfoque integral que lamentablemente ha brillado por su ausencia hasta la fecha. Repetimos una vez más las cifras de la vergüenza: actualmente 748 millones de personas viven sin acceso básico al agua y 1.300 millones sin acceso a la electricidad…

Recién estrenamos este nuevo año 2015 que va a suponer un año de cambio de paradigma en la agenda de desarrollo (¡esperemos que así sea!). A finales de año se deberán definir los objetivos de desarrollo que den continuidad a la lucha por erradicar la pobreza. A pesar de que los resultados de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (que han marcado el camino a seguir en los últimos 15 años) están lejos de ser los deseados, es también cierto que la situación de partida es, en cualquier caso, mejor que la que había en el año 2000.

Nos encontramos inmersos en un profundo debate sobre metas, modelos y enfoques de desarrollo humano y sostenible, desde la Conferencia Río +20 hasta el último informe del Secretario General de NN.UU., “El camino hacia la dignidad para 2030: acabar con la pobreza y transformar vidas protegiendo el planeta. Desde 2011 se habla de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y de un horizonte temporal que pone fecha a este nuevo marco en discusión: 2030.

Pero, ¿qué papel deben jugar la energía y el agua en esta nueva agenda de desarrollo? ¿Cómo se abordará el problema del cambio climático y su relación con el agua y la energía y los ODS?

El papel del agua en el desarrollo y en la consecución de muchos derechos humanos (alimentación, salud,…) es un aspecto ampliamente reconocido desde hace muchos años. Igualmente, Naciones Unidas ha reconocido en numerosas ocasiones que el cambio climático supone una amenaza para el desarrollo humano y sostenible, incluso pudiendo desbaratar los avances conseguidos durante décadas. Por otro lado, la Asamblea General de NNUU se ha manifestado en repetidas ocasiones sobre la importancia de la energía sostenible como uno de los principales facilitadores de la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible y un factor indispensable para mejorar el nivel de vida de las personas, de ahí que se impulsara el lanzamiento de la iniciativa Sustainable Energy for All, que ha supuesto una referencia en el proceso de reflexión post-2015. Se requieren importantes transformaciones en los sistemas energéticos para proveer energía asequible a las personas sin acceso, para satisfacer el rápido incremento de la demanda –especialmente en los países en desarrollo– y reducir el impacto del cambio climático: porque la transformación hacia sistemas globales de energía más eficientes y sostenibles es crucial para hacer frente al cambio climático, la mayor amenaza para la erradicación de la pobreza en la actualidad y en el futuro.

Naciones Unidas también subraya la vital importancia del nexo agua-energía y la interdependencia de estos dos sectores con otras áreas de desarrollo, especialmente en cuestiones de género.

En este contexto de reflexión y definición de una nueva agenda de desarrollo se creó un grupo de trabajo abierto para la definición de los ODS (Open Working Group on Sustainable Development Goals) que ha propuesto 17 objetivos de desarrollo para el nuevo marco post-2015, con 169 metas, ampliando notablemente el número de objetivos respecto a los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio actuales. De entre los objetivos propuestos se mantiene un objetivo específico sobre agua y saneamiento (objetivo 6: Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua) con metas más ambiciosas, plantea un nuevo objetivo de acceso universal a la energía sostenible (objetivo 7: Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna) y otro nuevo objetivo específico sobre cambio climático (Objetivo 13: Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus impactos).

Por tanto, el agua, la energía y el cambio climático estarán, previsiblemente, incluidos en la agenda post-2015, y puede afirmarse que el éxito de los objetivos de desarrollo post-2015 pasará inevitablemente por servicios energéticos fiables, asequibles y sostenibles, por garantizar el acceso al agua segura, saludable y asequible, y por emprender una lucha sin excusas y sin dilaciones contra el cambio climático y sus efectos.

A pesar de la propuesta avanzada, los nuevos objetivos están todavía bajo discusión por lo que no deben entenderse como definitivos. De hecho, la mayor parte de la sociedad civil apuesta por metas más ambiciosas y específicas en materia de agua y energía para prevenir los peligros del cambio climático e insiste en la necesidad de hacer factibles estos cambios a través de marcos regulatorios e institucionales adecuados y a través de políticas coherentes y estables. Además, aunque el agua, la energía y el cambio climático estén en la agenda post-2015, aún no queda claro cómo se verán recogidas sus interacciones desde una perspectiva de las relaciones entre los tres elementos.

2015 será el año de las grandes negociaciones y aunque parece que el nexo agua-energía-cambio climático será mucho más protagonista que en los ODM, el debate sigue abierto y se debe seguir avanzando en el diálogo sobre cómo estos tres grandes factores clave deben reflejarse en la nueva agenda de desarrollo post-2015.

Miquel Escoto, Área Sectorial de Energía de ONGAWA

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Un post al final del año del agua y la energía

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Terminamos el año 2014 y es hora de mirar atrás para reflexionar y tomar nuevas decisiones en aras a conseguir el objetivo buscado: “Derecho Humano al Agua y al Saneamiento para TODOS”.

¿Cómo ha cambiado la situación mundial en relación con el Derecho Humano al Acceso al Agua y al Saneamiento?; ¿Qué hemos de tener presente hoy para conseguir que este Derecho sea una realidad en TODO el mundo antes de fin de siglo?

Según el Informe GLASS 2014 de la OMS existen en el mundo 748 millones de personas que no tienen acceso al agua potable, es decir más de 100 veces la población que vive en una ciudad como Madrid no dispone de agua en buen estado para su consumo a menos de 1.000 m. de su casa o tiene que emplear más de 30 minutos en conseguirla. Resulta difícil concebir esta realidad desde el cómodo lugar desde el que escribo.

Sin embargo, aun siendo conscientes de lo que falta por conseguir, no hemos de olvidar que también tenemos noticias muy positivas que contar: los objetivos del milenio en lo relativo al acceso al agua potable se han conseguido ya desde el 2010; además, en el último año se redujeron en 20 millones las personas sin acceso al agua en el mundo.

Los organismos involucrados en la toma de decisiones deberán tener en cuenta que las condiciones en las que nos movemos no son las mismas que eran, ya que han ido cambiando en los últimos años; asistimos a una compra masiva de tierras en África por países extranjeros lo que, sin duda, aumentará la demanda de agua para la agricultura en lugares donde la accesibilidad al agua potable no está garantizada; la deuda de los países más pobres sigue aumentando y, por tanto, su capacidad de inversión en un futuro se halla enormemente comprometida; asistimos a una caída brusca en la inversión por parte de todos los agentes intervinientes empujada por la situación económica actual: en los últimos años se ha producido una clara disminución de los fondos empleados por países ricos en ayuda al desarrollo, ejemplo extremo de ello es la ayuda oficial española que ha caído en términos relativos a su RNB en un 63% desde su máximo en 2009, según informe de la Coordinadora de ONGD, y a este, podríamos añadir muchos otros ejemplos.

Todos estos cambios, evidencian que la situación hoy no es la misma que ayer, y por tanto, hemos de ser conscientes de la necesidad de adaptar las medidas necesarias a las nuevas realidades existentes, para evitar; como señala el Informe “The United Nation World Water. Development report 2014. Water and Energy”, que las previsiones futuras puedan afectar gravemente al no cumplimiento de los ODM.

La demanda de agua dulce y energía continuará aumentando significativamente en las próximas décadas, como consecuencia del crecimiento de la población y los cambios en los estilos de vida que harán aumentar aún más la presión sobre los recursos naturales y los ecosistemas. La demanda global del agua se incrementará un 55% en el 2050 como consecuencia del crecimiento de la industria (400%) y de la generación de energía (140%). Por otro lado, el 40% de la población mundial vivirá en regiones con importantes tensiones en el reparto del agua, y los recursos hídricos están disminuyendo como consecuencia de la sobre-explotación de los acuíferos. Además, el crecimiento de las demandas energéticas de electricidad serán aproximadamente del 70% hacia el 2035, siendo el 90% de los sistemas de producción de energía intensivos en uso del agua.

Este nuevo escenario mundial en el que nos movemos, indudablemente distinto de aquél en el que nos encontrábamos cuando se establecieron los ODM para esta década pasada, debe ser estudiado minuciosamente por todos los organismos intervinientes, pues requiere de la adopción de las medidas necesarias para adecuar los medios existentes a la realidad actual. Y esta visión es la que debe presidir la elaboración de las agendas post 2015; sólo así, se podrá conseguir el objetivo de garantizar el acceso al agua y saneamiento a TODOS a final de siglo.

En definitiva, las decisiones que se tomen para resolver el problema de acceso al agua y saneamiento tienen necesariamente que tener en cuenta la nueva dimensión económica, social y medioambiental a la que nos enfrentamos hoy a nivel mundial. Sólo las decisiones encaminadas a la consecución de un desarrollo sostenible en relación con el problema de acceso al agua a nivel mundial, permitirán cumplir los objetivos marcados en este campo.

Daniel Manceñido, Área Sectorial de Agua de ONGAWA